¡Nos hemos construido una nave espacial!

Apreciados/as amigos/as de “Satélite”:

Debemos, en primer lugar, disculparnos por la larga ausencia en esta plataforma. Aunque tratamos de mantener cierta actividad en las redes sociales –y seguiremos manteniéndola , en lo posible–, los altibajos de estos tiempos convulsos y agitados que nos han tocado vivir nos han impedido atender esta bitácora como hubiera sido lo debido. Sin embargo,  es en esa misma agitación donde se ha gestado el nuevo proyecto que hemos conformado y que os queremos presentar: la Fundación Asimov.

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Los seguidores del periódico “Satélite” y de esta bitácora, podrán apreciar con facilidad la línea de continuidad que une a ambos proyectos, pues sigue basándose en el convencimiento de la necesidad de una divulgación orientada al gran público, a aquellos que no cuentan con formación científica básica, y del potencial divulgativo y educativo que ofrecen la expresiones lúdicas de la cultura (literatura, cómic, cine, música, juegos, etc.).

Sería redundante alargarnos aquí con la descripción y las características de la nueva aventura en la que nos hemos embarcado, pues nuestros primeros esfuerzos en esa nueva dirección se han centrado en crear una página web donde exponerlas; así que os invitamos a visitarla, a recorrerla y, si os parece de interés, compartirla.

Ni qué decir tiene que, las puertas del nuevo proyecto “Fundación Asimov” están tan abiertas a vuestras opiniones, sugerencias y comentarios como han estado siempre las de “Satélite”.

Muchísimas gracias, una vez más, por la atención prestada y por vuestra infinita paciencia y comprensión.

¡Os esperamos en nuestra nueva nave! ¡Bienvenidos a bordo! 🙂

Recortes sin voz

Inmersos en una complicada situación económica, las políticas de “recortes” presupuestarios van sumando indignación a medida que las puntas de la tijera se clavan en uno u otro de los distintos tejidos de la sociedad.

Como bien sabemos, de esa indignación hemos visto nacer movimientos sociales que ocupan plazas, se extienden por los barrios de las ciudades, las poblaciones, las provincias, hasta propagarse a otros países expresando su malestar y su preocupación ante la merma de lo que sin duda son servicios fundamentales dentro de nuestras sociedades: salud, vivienda, educación…

Aún siendo comprensible la reacción del individuo ante aquello que le afecta de forma más directa, resulta de lo más revelador y sintomático que, entre la tronada de encendidas reivindicaciones, las voces que se alzan para denunciar otros recortes en sectores tan fundamentales como son la investigación y el desarrollo en ciencia y tecnología, apenas consigan resonar lo bastante como para superar la categoría de lo anecdótico, incluso en los medios de comunicación más serios.

Es por ello que hemos querido hoy destacar y difundir la iniciativa que el físico soriano Francisco J. Hernández puso en marcha el pasado 3 de enero desde su blog personal, “más con el objetivo de ser una reacción a una situación absurda que una propuesta concreta“, según sus propias palabras. La propuesta se resume con facilidad: exigir una casilla en la declaración de la renta para poder destinar un 0,7% de los impuestos que uno paga a los presupuestos de I+D+I. A día de hoy ha recogido casi doscientas cincuenta mil firmas.

Además de las felicitaciones por la iniciativa, no podemos dejar de subrayar –sin entrar en la alarmante miopía de los gobernantes–, el larguísimo trecho que queda por recorrer para hacer llegar el conocimiento y la comprensión de la ciencia hasta el grueso de una población que, por no entenderla y resultarle ajena, aún no alcanza a percibirla como algo suyo, no comprende que para disponer de mucho de lo que reivindica de forma mayoritaria ha hecho falta, primero, investigarlo.

Una luz en la oscuridad

El pasado 20 de diciembre se cumplieron quince años de la muerte de Carl Sagan (1934-1996), uno de los divulgadores científicos más importantes e influyentes de nuestro tiempo, por lo que hemos querido dedicar nuestra primera entrada a su memoria. Y creemos que, para ello, nada mejor que llamar vuestra atención sobre una de sus obras más representativas en el campo de la divulgación.

Aunque para muchos Carl Sagan es conocido por Cosmos: un viaje personal, su magnífica serie de divulgación en televisión, en esta ocasión hemos preferido destacar el libro El mundo y sus demonios, obra dedicada fundamentalmente a explicar al ciudadano de a pie, al que no cuenta con conocimientos científicos previos, las bases del método científico, al tiempo que estimula en el lector el pensamiento crítico, dotándole así de las piezas básicas para acercarse a la ciencia. Esa voluntad didáctica es, en nuestra opinión, lo que convierte al citado libro en un modelo de lo que debería ser la divulgación científica, y a su autor en un auténtico maestro.

El inicio de una nueva órbita

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡Nooo! ¡Es “Satélite”!

Bromas aparte, estamos encantados de haber podido citaros aquí para comunicar que el proyecto de divulgación popular “Satélite” inicia una nueva etapa. Cumplido un año desde que nos viéramos obligados a cancelar la edición en papel, hemos mantenido intacta la ilusión por seguir realizando esa estimulante labor que seguimos considerando cada vez más necesaria: acercar al gran público a los terrenos de la ciencia y la tecnología, haciéndole llegar, de la forma más comprensible y amena que se nos ocurra, el pensamiento racional y los conocimientos básicos para entenderlos.

Ciertamente, nuestro “Satélite” no se ha detenido del todo en ningún momento, pues hemos mantenido actividad en varias redes sociales, donde vuestra constancia en la atención y en el apoyo que nos habéis mostrado nos han animado a mantener el ronroneo de nuestros motores. Así que, en cuanto nos ha sido posible, hemos puesto manos a la obra y… ¡aquí estamos!

No creemos que haga falta extendernos ahora mismo sobre lo que vais a poder encontrar en este nuevo formato de “Satélite”, ya que pronto lo comprobaréis, semana tras semana, a medida que vayamos cogiendo velocidad. Decir únicamente que nuestra idea es seguir fieles a los principios de lo que bautizamos como divulgación pop, aprovechando esta vez las posibilidades que ofrece la Red tanto para difundir la información como para ampliar las vías de comunicación y de participación con todos vosotros.

Sin más preámbulos, iniciamos la transmisión. Seguid atentos a vuestros terminales…